martes, 16 de mayo de 2017

Dando la palabra a mujeres maduras

En nuestra historia, el mundo de las ideas, inventos o descubrimientos no es muy dado a abrirse a las mujeres, es decir, es casi en exclusivo dominio de los hombres, quitando unas pocas honrosas excepciones. Cierto es que hasta hace muy poco nuestras mujeres cuidaban de la casa y parían a nuestros hijos y poco más; sin estudios, bajo el mando primero de sus padres y después de sus maridos, y una jornada que empezaba al amanecer y acababa cuando todos estaban ya dormidos, poco tiempo se tiene de tener una idea brillante que cambie el mundo, aunque dios sabe que han tenido muchas para mejorar nuestras vidas.

Es de suponerse que con la llegada de las mujeres a la educación y al mercado laboral, esto debería haber cambiado, pero en realidad no ha sucedido tal  y como debiera. Aún cuando se supone que su intelecto esta al mismo nivel que los hombres, su trabajo no lo está, y si lo hacen fuera de casa, es complicado conciliar la vida laboral y la familiar, dando como resultado que, cuando por fin se incorporan a un trabajo en el que puedan realizarse, son ya mujeres en edad madura; y, a no ser que sus pensamientos vayan en la línea de las maduras xxx, como por ejemplo dar y recibir placer, las ideas que puedan tener no son muy tenidas en cuenta, si siquiera lo suficientemente escuchadas.

Pero algo está cambiando, al parecer. Y un primer paso se ha dado gracias a la plataforma TED, una ONG dedicada precisamente a la difusión de ideas, que desde su creación en 1984 hasta el año 2010, se había centrado solamente en el mundo masculino, dando charlas alrededor del mundo sobre Tecnología, Entretenimiento y Diseño (sus siglas en inglés); pero en ese año, se produjo un acontecimiento que cambió todo esto, pues se creó TEDWomen, una nueva forma de dar estas charlas, en las que se escucharía precisamente las ideas de todo un grupo de mujeres profesionales con amplia experiencia en sus campos de trabajo: en definitiva, mujeres maduras que gracias a su esfuerzo y a su trabajo de años, podían tener una visión muy distinta de la de los hombres, y merecían ser escuchadas.


Así que, por ahora, parece haberse salvado el primer escollo: oír las voces y las ideas de las mujeres. Esperemos que no pase mucho tiempo para que nos demos cuenta de que algunas son brillantes, y tampoco mucho más para reconocer que el mundo estaba desperdiciando un importante potencial de pensamiento: concretamente, el de la mitad de la humanidad.